viernes, 7 de diciembre de 2007

Y así nos despedíamos en el 2004

Alumnos de 5º2º











Por las profesoras Mónica Bardi, Karina Frau e Irene Raigorodsky


Toda escuela debe tener un objetivo claro que debe ser compartido por todos los miembros de la comunidad educativa. Crecer y mejorarnos día a día es la meta que nosotros tratamos de cumplir. Este año, una de las formas de crecimiento fue haber tenido la posibilidad y el espacio para crear nuestra propia revista. Es cierto que fueron necesarias muchas horas de trabajo, muchas manos y mentes que colaboraron desinteresadamente en el proyecto y, finalmente, mucha calma para tratar de sobrellevar los obstáculos. Pero, ¿es posible crecer sin que la adversidad de vez en cuando se interponga en nuestro camino? Creemos que no, porque la escuela es como la vida misma: con todo lo que la hace bella y con todo lo que la oscurece.
Producir una revista es una tarea que se realiza con los otros, intercambiando ideas, dialogando, seleccionando material , proyectando a futuro. En el camino muchos aportes valiosos no pudieron entrar en esta edición.
Nuestro deseo ya se hizo realidad y hoy está entre sus manos para que lo lean, lo disfruten, encuentren sus voces y miradas, y puedan hacer una crítica que nos permita crecer.

La noche de los lápices

Por Nicolás Zacagnini
En la madrugada del 16 de septiembre de 1976 fueron secuestrados María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, María Claudia Falcone, Daniel Rasero, Francisco Muntanero, Claudio De Acha y Pablo Díaz por los hombres de Ramón Camps.
Fueron torturados en los centros clandestinos de detención de Quilmes y Banfield, sometidos a interrogatorios y destrozados tanto física como psicológicamente.
Estos siete estudiantes lucharon por un boleto estudiantil, por becas y viandas, en la ciudad de La Plata. Muerte y desaparición fue la respuesta de la dictadura.
Gracias a Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de esa fatídica noche, se pudo rescatar, de a pedazos, la memoria de estos jóvenes que nos llenan de esa magia adolescente que no pudieron destruir sus verdugos.

Con los ojos bien abiertos

Por Hernán Muleiro Julieta Campilongo Esteban Beltrán Luciano Milanesio


El 60% de los porteños, según una encuesta publicada por el diario La Nación en 1999, sufre algún tipo de problema para dormir. Las cifras son inferiores en el interior del país, y es probable que este número haya aumentado en los últimos cinco años.
Para el psicólogo Dardo Tumas "el aumento no es de los casos patológicos, sino de los inducidos por factores exteriores. Se observa en paralelo un aumento enorme del consumo de benzodiacepinas, mal utilizadas y en dosis mayores que hace siete u ocho años. Por supuesto que el uso de drogas no soluciona las causas profundas del insomnio, mucho menos el uso abusivo de las mismas".
A partir de una encuesta realizada por nosotros se desprende que el 75% de los consultados tiene problemas de sueño. De este grupo, el 90% se medica. La mitad con el consentimiento de un profesional y el resto practica la automedicación. Las benzodiacepinas no suelen ser consideradas como drogas por sus usuarios, aun cuando presentan síndromes de abstinencia al ser consumidas en grandes cantidades o por largos períodos de tiempo.
En una gran metrópolis no faltan las razones para no dormir, los estimulantes como el café y el tabaco son utilizados en forma regular. El acelerado ritmo laboral de los tiempos que corren no contribuye al sueño plácido. Este ritmo de vida, típico de una gran ciudad tercermundista como Buenos Aires, es la práctica manifiesta de la supervivencia del más apto establecida por Darwin hace más de un siglo.
El actor Sam Shepard escribe en una de sus obras consagradas titulada Crónicas de Motel: "El insomnio es una cadena, el insomnio es un círculo vicioso". Por su parte, Michel Foucault, uno de los filósofos y pensadores contemporáneos más reconocidos, pone a la neurosis como epicentro del comportamiento del individuo en la posmodernidad. Si esta teoría fuera cierta pondría en evidencia la falla del sistema socioeconómico impulsado por los EE.UU. para satisfacer a la humanidad en su conjunto. Al respecto podría citarse al cantautor norteamericano Bob Dylan cuando dice "llevo la fiebre / en mi bolsillo".
Vivimos en una era que nos obliga a la celebración de lo imaginario mientras nos impone realidades. No es extraño que los artistas más celebrados de los últimos tiempos lleven como insignia la lucha por despegarse de la realidad por medio del arte (Pollock), el deseo de manifestar lo nefasto de la mecanización del hombre (Kafka), o el deseo de rebelión innato que se puede ver en la masificación de la cultura rock.
El escritor Don de Lillo cuenta que a una persona habitante de una metrópolis le llevaría cincuenta años digerir los estímulos y mensajes que recibe en una semana. Sin embargo, es claro que una persona que trabaja entre diez y doce horas en un trabajo que le resulta odioso y que le alcanza para poco más que sobrevivir, no necesita escarbar fuera de su rutina para encontrar la causa de su convalecencia. Según el psicólogo Dardo Tumas "muchas personas no tienen el tiempo o las condiciones para relajarse y lograr un sueño placentero".
Mario M. padece insomnio y depresión y cree que su problema es la suma de muchos factores. "La temprana muerte de mi madre, la desaparición de mi padre por manos de militares y otras cosas. Entre ellas, mi insatisfacción personal, la conciencia de mi propia mortalidad, el uso de sustancias químicas y muchas más".
Si bien el de Mario es un caso particular y no una voz necesariamente representativa de la generalidad, de su testimonio podemos deducir que los problemas de insomnio se desprenden de causas variadas y, en general, no de un problema aislado.
Vivimos en una ciudad llena de muerte y pobreza. Vivimos constantemente informados de las guerras atroces que hay en el mundo sin hacer nada respecto de ellas. Después de todo, ¿por qué la gente habría de dormir bien?

De eso no se habla

Por Ariel Rapp Nahuel Battageli Michel Novak Leandro Surpin

Difusión de la ley de salud reproductiva: La mayoría no conoce ni siquiera la ley. Muchos afirman que no están informados.


"Garantizar el acceso de varones y mujeres a la información y a las prestaciones, métodos y servicios necesarios para el ejercicio responsable de sus derechos sexuales y reproductivos".
Este es el punto A del artículo 3 de la ley N° 418 de salud reproductiva y procreación responsable de la cuidad de Bs. As. Esta ley se aprobó en la sesión del 22 de junio de 2000, después de 2 años de discusión. La ley está aprobada, pero hay que cumplirla.
Una encuesta realizada en una división del colegio "Maria Claudia Falcone" nos dio los siguientes datos:
El 85% no conoce la ley de salud reproductiva y el 64% dice que no se habla mucho del tema en el colegio. En conclusión, la difusión escolar es escasa. Otro tema que deberíamos destacar es que la materia "Educación para la salud" se dicta solo en 5° año y todos sabemos que chicas de 11 y 12 años están quedando embarazadas. La culpa... la falta de difusión. ¿Por qué decimos esto? La encuesta que realizamos nos dio por resultado que el 93,3% dice que le interesa recibir información acerca del tema, ya que lo consideran importante.
Margarita Berkenwald es médica, especialista en ginecología. Tuvo una activa participación en la preparación del material de base para la elaboración de las leyes de salud, especialmente en la ley 418 de salud sexual y reproductiva. Ella nos comenta que los hospitales están obligados a atender cualquier duda que se les presente acerca de este tema (o sea el especialista tiene que brindar la información correcta), y opina que esta ley hay que difundirla en la escuela. Además, sostiene que hay que establecer una relación hospital-escuela para difundir mejor esta ley, pero nos dice que, debido a la organización de estas instituciones, es muy difícil hacer un programa que integre a ambas.
Entonces, ¿cómo puede ser difundida la ley si estas instituciones no están preparadas para ello?

La médica Berkenwald nos comentó las distintas trabas que tuvo esta ley para ser aprobada, como la resistencia de algunos sectores de la iglesia. Agregó que esta ley había sido destinada para jóvenes a partir de los 18 años dejando a toda la población -afectada también- menor de 18 años, afuera. Pero esta restricción fue apelada y se logró que incluyera a toda persona con capacidad para entender la información que se le está brindando.
En las encuestas que hicimos preguntamos a los estudiantes qué harían para difundir la ley. La mayoría contestó que habría que hacer más campaña en los colegios. Queremos aclarar también que estos chicos están en 4° año y su último taller de educación sexual fue en segundo.

"A mí me parece que un buen camino para poder difundir estas leyes sería incorporar el tema en las escuelas. No pienso en una materia específica, sino que dentro del proyecto de vida de los adolescentes y niños deberían tratarse, discutirse, dialogar y considerar la importancia que la sexualidad tiene para una vida plena para el desarrollo y para la producción. Y pienso que esto nos está faltando y es algo que los jóvenes deberían exigir para poder incorporarlo a nuestra tarea docente", comenta Estrella Pavioni, abogada especializada en familia y docente de nuestra Escuela.
En síntesis, lo comentado por la especialista en leyes, los conceptos de la médica Margarita Berkenwald y el resultado de las encuestas coinciden en lo mismo. La ley existe pero falta difundirla y éste es uno de los puntos clave.

En las escuelas se habla muy poco sobre la sexualidad y mientras tanto la cantidad de muertes, contagios de enfermedades y abortos va en aumento. ¿Quiénes son los responsables? Como habíamos mencionado antes la desinformación no pasa por la falta de interés de los jóvenes. Pero sí, somos los jóvenes quienes debemos reclamar que la ley se cumpla y hacer valer nuestros derechos.

Ideas gráficas


Por Cristian Salerno

La ropa es lo de menos

Por Amalia Arias Gozurreta


Sebastián no está seguro de pertenecer a esa tribu urbana conocida como «los punks». A los 25 años dejó atrás el atuendo característico del grupo, pero mantiene una «cercanía ideológica, a pesar de las diferencias». En esta entrevista nos cuenta de qué se trata esa visión del mundo y deja en claro que la vestimenta es lo de menos.

El lugar es la Sociedad de Fomento Italiana, en Morón. Es domingo 20 de junio, y la banda que toca es Cadena Perpetua. Uno de sus amigos, Seba, acepta someterse a mis preguntas. Tiene 25 años y trabaja -es uno de los dueños- en la Cooperativa Cultural Salón Pueyrredón. El lugar se encarga de organizar recitales, exposiciones, proyectar películas y demás eventos culturales con la idea de que las personas que concurren a las actividades conozcan otros protagonistas distintos de los que deambulan por los medios masivos de comunicación.

¿Considerás que pertenecés a una "tribu urbana"?
Sí y no. Digamos que en algún momento me vestí como los que se conocen como "punks". Hoy es más bien una cercanía "ideológica" por decirlo así, a pesar de las diferencias. No comparto su fundamentalismo, ni su visión extremista de los hechos.

Contame como surge el "movimiento punk" en el mundo.
Básicamente surge en Inglaterra, en la década del 70. Era un movimiento bastante coherente en su momento, a pesar de que visto a la distancia, tenía varios puntos en conflicto. Por ejemplo, consideraban que querían un cambio, pero no tenían propuestas, solo prestaban oposición. Pedían más tolerancia a la sociedad inglesa, pero ellos mismos no eran del todo tolerantes con quienes, sin oponerse a sus actividades, no participaban en ellas, o con las personas pertenecientes a minorías sociales, como los gays y los negros. Se negaban a tener líderes, y a llevar banderas de cualquier tipo, pero lo que decían gente como Johnny Rotten, Sid Vicious (Sex Pistols) o Joe Strummer (The Clash) era considerado verdad absoluta. En algunas cosas eran contradictorios, quizás por el fervor del momento, pero cero que no hay un movimiento totalmente coherente a lo largo de la historia. En 1977, el movimiento toma más fuerza, es el año del quiebre. A nivel lucha, se incrementan las manifestaciones y protestas, y en consecuencia la represión; y se hace fundamental en sus cuestionamientos al poder la posibilidad de la guerra nuclear. En lo musical, las bandas se empiezan a hacer conocidas en todo el mundo. Paradójicamente, el movimiento surge en Inglaterra y la banda que se transforma en el mayor exponente es norteamericana (Ramones). Ellos no tenían un mensaje explícito, pero a partir de las letras, que hablan de destrucción y soledad, se puede armar la imagen de una sociedad rota.

¿Qué sucede cuando en los 80, las modas cambian?
Lo lógico. Esos tres últimos años de los 70 fueron del punk en todo el mundo. El éxito llegó, y los reclamos fueron prácticamente olvidados. En los 80, la gente estaba cansada de la protesta, de quejarse, buscaba una visión más introspectiva de las cosas, y así surgieron bandas como The Cure, Depeche Mode, Bauhaus, Joy Division y otras que con sentimientos de angustia, depresión y melancolía, entraron en escena y hoy en día siguen vigentes. Por lo tanto, las luminarias de 1977 estaban pasadas de moda. Representaban todo lo que el glamour y el brillo -oscuro, opaco casi- de los ´80 querían ocultar. Entonces, fue el fin de muchas bandas del estilo punk, otras se "aggiornaron" con los nuevos sonidos, y otros probaron mejorar como músicos y buscar nuevas posibilidades. Estos que mantenían sus raíces, son los que hoy siguen tocando.

¿Cuál fue el papel de los anarquistas?
Los anarquistas tenían una movida aparte. Ellos formaron comunidades, en las que vivían "alejados de la sociedad", a pesar de lo utópico que suena. Tenían sus bandas, la más legendaria fue Crass -inglesa, por supuesto-, y no estaban metidos en manifestar y demás. Eran los más temidos en la sociedad, por todos los mitos sobre la anarquía, y paradójicamente, eran los más pacíficos. Suele ser así. En ese momento, a los punks se los "acusaba" de anarquistas, sobre todo a los más violentos. Hoy, cualquier grupo de tres o cuatro amigos disconformes agarran una guitarra, aprenden tres acordes, gritan un poco y pintan una bandera con una "A" de anarquía gigante y se aseguran el público. Es prácticamente un accesorio en el atuendo. Es una moda, pero la mayor parte de ellos creen que la anarquía es descontrol y hacer cualquiera. Dudo seriamente que hayan leído algo, o se hayan informado. El que realmente lo siente o lo piensa, no lo usa como decoración, porque ése no es el fin.

¿Y en nuestro país?
Acá, durante la dictadura era bastante difícil hacer cualquier cosa, sobre todo música que en sí misma era protesta. Alrededor de 1980, Los Violadores eran los que empezaban, muy de abajo. Durante muchos años fueron los únicos que estuvieron. Era la época de Sumo, Soda Stereo o Virus. Una época experimental e introspectiva, como en todos lados. Recién en 1987 empieza Attaque 77, y en ese momento nadie apostaba a ellos. Después llego "Hacelo por mí", que les trajo reconocimiento, y a la vez desvirtuó la idea inicial. Creo que hoy en día están tan cerca del punk como cualquier otra banda de rock. No son una banda que "pertenezca", sin hacer con esto una crítica. Después hay miles de bandas, pero pocas netamente punk.
Antes mencionaste la represión. Contame un poco más de eso...
No hay mucho que decir. En Inglaterra, en esa época, había dos posibilidades. O eras de clase alta, que apoyaba a la conservadora Margaret Tatcher, o eras de clase baja y no podías alimentar ni educar a tu familia. Esa clase, los hijos adolescentes de esa clase, decidieron protestar. Los reprimían porque representaban una verdad que no querían que saliera a la luz, para que la parte de la sociedad que apoyaba a la corona no la conociera. Ni hablar de la imagen que podían dar de Inglaterra, la gran nación europea, al resto del mundo. Como todo movimiento de protesta, fue callado, o eso intentaron. Hubiera sido todo mucho menos relevante sin la represión. Como acá, el problema del 20 de diciembre (de 2001) fue que la policía les tiró los caballos encima a las Madres y de ahí partió todo. Así se fue un presidente. Después, con el tiempo, se analizó si había sido para bien o para mal. En este caso, considero que se fue un inepto para que viniera un narcotraficante. Es todo lo mismo.

¿Cuáles eran las reivindicaciones sociales que pedían en los 70?
Educación, vivienda, trabajo, alimentos, salud, respeto, tolerancia, planes para los desocupados, y que la sociedad no estuviera tan polarizada, es decir, unos pocos con mucho poder adquisitivo, y muchos con miles de carencias. Por supuesto, hoy siguen vigentes. Hoy se negocia con el hambre de la gente. Se festeja porque se abren comedores comunitarios, cuando en realidad habría que lamentarlo, porque significa que el gobernante no cumple con lo que prometió. Se regalan zapatillas para que los chicos puedan ir al colegio, pero con las defensas bajas, están mas tiempo enfermos que sanos; y las escuelas no abren por los asaltos. Entonces, hay algo que no funciona. Por lo tanto, están totalmente vigentes, más aun de lo que creemos.

Cambiemos de tema; el look, ¿en qué se basa?
Las crestas, las hojas de afeitar y demás aluden a lo filoso de la sociedad, lo cortante. El look de la ropa en sí mismo es simplemente porque es chocante, y refleja lo desagradable de la sociedad. Cada movimiento encontró un tipo de atuendo que llamara la atención. No tiene más significado que eso.


¿Gente de qué edades adopta esta estética?
Por lo general, son los más chicos. Empiezan con un alfiler de gancho, y siguen hasta la cresta, los pantalones ajustados, campera de cuero, borceguíes militares, etc. Después todo amaina, y (como es mi caso) queda la cresta. Es bastante relativo, porque no siempre el que está más "vestido" es el que más conoce o el que más apoya o está de acuerdo, y alguien que de repente no parece, tiene conocimiento y esta de acuerdo.

Entonces, ¿ llegamos a la conclusión de que la vestimenta no es todo?
Exacto. Mejor dicho, no es nada. Es una forma de reconocer un grupo de pertenencia, que a una edad determinada suele ser fundamental, pero no dice nada. La gente más comprometida no es la que se pasa todo el día con cara de ogro, sino que desde su lugar intenta hacer algo. Pero a los 15 años, es muy complicado pedir compromiso, sobre todo a una generación hija de los que vivieron la dictadura y sienten que el "no te metás" es la única forma de cuidar a sus hijos.

Un hombre de campo

Por Nicolás Jaureguiber


Un día Nicolás, un señor que vivió durante mucho tiempo en el campo, se le ocurrió conocer la ciudad. Aunque él vivía muy lejos, no le importó hacer ese viaje largo. Después de varios días de pensar y pensar se decidió y luego de casi cuatro días, finalmente llegó.
En la ciudad vio muchas luces y escuchó demasiados ruidos, cosa que él no estaba acostumbrado a escuchar. Pero se sintió fascinado, ya que parecía de otro mundo todo lo que veía, y sin tener miedo ni vergüenza empezó a recorrer la cuidad.
Había hospitales, supermercados, colegios, videojuegos, etc. Quiso conocer cada lugar que le llamaba la atención. Entró y miró con cara de sorprendido, la gente lo miraba y se preguntaba de dónde podría ser esta persona ya que tenia una ropa muy rara y una forma de caminar y hablar distinta. Después de un tiempo en la ciudad empezó a hacer amigos y les preguntaba qué eran las tantas cosas que los rodeaban. Y paseó varios días por la gran ciudad preguntándose, ¿por qué a tanta gente le gusta vivir de esta manera? ¿por qué les gusta convivir con tantos ruidos e intoxicación?
«Espero que algún día se den cuenta del mal que esto ocasiona. En la ciudad tratan todos los días de evolucionar teniendo cada vez más cosas, sin darse cuenta que con lo que tienen ya les alcanza», reflexionó Nicolás. Y luego dijo: «Yo ahora me vuelvo al campo, pero espero que el día que vengan mis nietos a la ciudad esto haya cambiado y no vean lo que está causando el intento de evolución del hombre sin pensar en los demás». Entonces se tomó el primer micro hacia el lugar donde vivía y al llegar se encontró con la mujer y los hijos que eran muy chiquitos. Y luego de saludarse les contó un cuento llamado «Un Hombre De Campo».

El avión

Por Gastón Rasquini


Esta es la historia de un hombre llamado Roberto. Él siempre andaba en su avión, que tenía en la parte trasera un cartel que decía prohibido fumar. Un día Roberto se fue a tomar un café y allí conoció a un señor a quien le preguntó:
-¿Cómo te llamás?
- Mi nombre es Juan- le dijo.
Los dos eran muy diferentes. Roberto era flaco y Juan gordo. Roberto le mostró su lindo avión y decidieron salir de paseo. Pasaron sobre un arroyo, un tren y una bandera de color blanca. Tuvieron que aterrizar porque estaba lloviendo. Entraron a una casa abandonada para no mojarse y entonces Roberto le dice a Juan :
-¿Bajamos al sótano?
- Bajemos- le dice Juan.
Entraron lentamente porque Juan estaba temblando de frío. En ese momento Roberto pegó un grito y la puerta se cerró. Había algo detrás del piano. Era un cuerpo que se empezaba a mover. Encendieron la luz y Juan le dijo a Roberto:
-¿Qué es esto? ¡Por Dios! .Se dieron cuenta que era un espantapájaros sentado en una silla eléctrica. Finalmente con bastante miedo se alejaron de la casa y juraron no volver a visitar un lugar abandonado. Sobre todo en días lluviosos.

Lucas y el auto azul

Por Mariela Lezana


En el invierno de 1978, por la autopista de Buenos Aires que va al Riachuelo, siempre pasaban bicicletas, motos, camionetas, y en especial un auto azul.
Un día, el señor Lucas, fue al Riachuelo para limpiarlo y controlar las aguas. Pero al acercarse vio un cadáver flotando y se puso a pensar ¿cómo llegó hasta aquí?
Fue entonces cuando vio al auto azul que pasaba siempre por la autopista y a su conductor tirando una bolsa negra larga al Riachuelo.
El señor Lucas se asustó, se fue corriendo y se encerró en su casa. Al día siguiente el conductor del auto azul lo fue a buscar y le ofreció 10 millones de pesos a cambio de que no contara lo que había visto y renunciara.
Él, muerto de miedo, aceptó el efectivo y se fue a otra ciudad. Hoy el conductor del auto azul reemplazó a Lucas en su trabajo y sigue tirando cadáveres al río. Pero ahora cambió el color de su auto.

Hospital

Por Ayelén Valdovino

Esta historia transcurrió en un hospital de Bahía Blanca, en invierno. Una chica llamada Gabriela había sufrido un grave accidente automovilístico. Su familia temía por su vida. Después de dos semanas, su situación era la misma. "Lo único que podría salvarla es un milagro"-comentaron los médicos- "Cayó en coma profundo, veremos si soporta una operación más".
Esa noche, Gabriela estaba como siempre: dormida, pero lograba mover su mano derecha muy despacito. En un momento, comenzó a nevar y, de repente, se cortó la luz. Diez minutos más tarde volvió, y los médicos fueron a ver a Gaby. La encontraron sentada, al pie de la cama, cantando una canción de cuna. Estaba espléndida y aseguró haber visto a una mujer de cabellos largos que tenía un bebé que lloraba mucho. Los dos (la mujer y el niño) estaban envueltos por una luz blanca.
Los médicos no se lo podían explicar, pero la habitación de Gaby estaba al lado de la sala de maternidad.

Mientras todos duermen

Por Belén Aguilera

Eran las 11 de la noche y ella corría por toda la casa con su nuevo camisón. Su padre se lo había comprado esa misma tarde. Era un camisón blanco casi transparente, de una tela suave y cómoda. En cada manga lucía un pequeño volado de color rosa que combinaba con sus medias de dormir. También tenía bordadas dos alitas de ángel en su espalda.
Lo que más le encantaba era una flor de terciopelo brillante que se encontraba en el extremo izquierdo de su camisón. Mientras corría le parecía verla volar por el aire, como si esa hipnótica flor no estuviese atada a nada, sus brillos adornaban el ambiente y todo le parecía mágico.
De pronto, sonó una canción en su mente y comenzó a cantarla en voz alta. Subió a la mesa ratona que estaba en el centro del living. Ahí, pensó ella, sus padres la podían observar con mayor atención.
La madre advirtió que su hija estaba fuera de control: -Bajate. Ella continuó cantando y bailando con mucha exuberancia. -Bajate ya mismo -repitió su madre con voz alterada.
Su padre, refunfuñando porque ese camisón no se quedaba quieto, se levantó del sillón donde estaba cómodamente sentado. Ella, suponiendo lo que él quería hacer, decidió que sería mejor bajarse y quedarse tranquila. Pero algo se interpuso en su camino, esa flor la hizo tropezar y caer bruscamente al piso. Ni siquiera pudo evitar que se desprendiera de su camisón, por intentarlo estaba boca arriba sobre una alfombra amarilla y de su rostro brotaba una mancha roja, que a medida que crecía se convertía en morada.

Instrucciones para dar lástima

Por Nicolás Zacagnini

Para dar lástima y que todos te traten como un pequeño tesoro, debes seguir las siguientes indicaciones:
Por lo general para dar lástima y hacerse la víctima después de que te hayas metido en aprietos y querer salir limpio de la situación, debes tener varias cosas en cuenta. En primer lugar, te tienes que arrodillar frente a tus padres gritando: ¡perdón, perdón, hagan lo que quieran conmigo, sé que me equivoqué, perdooooóon!
En ese momento tus padres comenzarán a cambiar su rostro, creyendo que lo que dices es sincero, pero aún no olvidan el enojo.
En segundo lugar, luego de realizar el paso número uno, debes esperar unos segundos, mirar a los ojos de tus padres y cuando ellos capten tu mirada comienzas nuevamente a llorar, incluso podrías patalear, moviendo los pies de aquí para allá evitando no romper el típico recuerdo de los abuelos que hay en todo hogar.
Luego de este ataque de locura frente a tus padres, puedes empezar a gritar moderadamente diciendo que eres adolescente, que no sabes lo que haces, y que prometes no volver a hacerlo. De esta manera tus padres se sensibilizaran contigo, pero no del todo...
El tercer paso para ganarte la confianza de ellos nuevamente, es la de comprarles un regalito pequeño a cada uno para que se arrepientan de lo mal que te trataron, te saquen días de castigo y digan: ¡qué bueno que es nuestro hijito!
Luego, como final, podrías decirles que vas a pensar dos veces antes de hacer las cosas porque los respetas y los quieres demasiado. Por eso, tus padres creerán que has madurado y que se confundieron contigo.

Para ser Adolescente

Por Sofía Morán
Para ser el adolescente ideal deberías ser perfecto, "pillo" y lo más importante: tener acné. Tendrías que hacer comentarios poco educativos, estar a la moda y poner excesivo entusiasmo en las actividades recreativas, como el deporte.
1° Condición: No usar desodorante. Nadie debería disgustarse por el aroma hediondo que desprende tu cuerpo.
2° Condición: Ser consumista y materialista. Si por casualidad sos pobre, robarle a tus amigos sería una buena opción.
3° Condición: Ser líder de una banda y tener como ídolo a Ricky Maravilla, o en su defecto a la Bomba Tucumana.
Sin embargo, existen otros estilos de adolescentes.
Hay adolescentes que, según la música que escuchan, se visten de una forma determinada. Como por ejemplo "los darks", cuya condición de vida es usar ropa negra, cadenas y maquillaje extravagante.
Suelen llamar la atención esgrimiendo supuestos pensamientos propios, generalmente sacados de libros de autoayuda. También se dedican a escribir aburridos poema relacionados con lápidas nauseabundas y flores artificiales, por supuesto, negras.
En Argentina -creo que es el único lugar donde se encuentran- existen los "pibes chorros", llamados vulgarmente de diferentes formas como: negros, cabezas, cacuis, etc.
Usan ropa deportiva y zapatillas más grandes que sus propios pies. Su actitud de "acá estoy yo" significa que no hay que mirarles los reflejos mal hechos que lucen en sus cabezas. Las gorras o viseras son esenciales entre sus accesorios.
Estilos hay muchos y adolescentes, lamentablemente, también. Sólo hay que seguir a la corriente y, en todo lo posible, no tener personalidad.

Nunca Más




2004- Presentes en el acto de la inauguración del Museo de la Memoria.

Taller literario en San Telmo



2004-En plena tarea, leyendo, escuchando , escribiendo y porque no, un té.

Taller literario en el Tortoni



2004- Los poetas inspiraron nuevas creaciones.

Reflexiones sobre la guerra


Realizado en el 2004 por Toti Fortunato

jueves, 6 de diciembre de 2007

María Claudia

Por Gabriela Bussolotti

No nos olvidamos
Tu sonrisa ya no está.
Tu mirada la robaron.
Tus ideales les molestaron,
por eso te secuestraron,
te asesinaron, te inmolaron.
Pero no te borraron.
Porque nosotros no nos olvidamos y tampoco perdonamos.
Por eso seguimos tu lucha y caminamos tu camino.
Nuestro camino.
Porque cuando te secuestraron a vos y a tantos compañeros más
nunca se imaginaron que nosotros veníamos atrás,
que también íbamos a luchar
por esa revolución tan soñada por ustedes.
Y que tampoco nos íbamos a callar,
como se calló el país, tu país, cuando tu sangre era derramada.
Por eso nos comprometimos a seguir marchando, luchando y gritando,
para que esto no pase NUNCA MÁS.

Poesía



Quiero



Por María Celeste Cueto




Quiero caminar sin rumbo,
conocer el mundo,
pero sólo con vos.
Sin importarme la gente,
despejar mi mente
y pensar sólo en vos.
Quiero extasiarme en las flores,
grabar sus colores
y mirarte a vos.
Quiero mojarme de lluvia,
correr de tu mano
y sentir que te amo sólo a vos.
Quiero sentir que tu aliento
se ahoga en mis besos
porque te quiero a vos.
Quiero sentirme querida
y a la vez protegida,
pero sólo por vos.
Quiero sentirme deseada,
la mujer más amada
sólo por vos.
Quiero entregarte mis besos,
mi alma, mi cuerpo
sólo a vos.
Quiero reír con tu risa,
mirar con tus ojos,
besar con tus labios...
...y ser sólo vos y yo...

Pateando adoquines

Por Agustina Rico, Malena Manson, Carolina Michel, Julieta Maisonnave y Florencia Morelli
Investigación periodística premiada en el 2004 por "Periodistas por un día"

"Yo nunca fui a la escuela, no tuve la posibilidad, no tengo papá ni mamá y la plata que gano es para mí y para mis tres hermanos que trabajan conmigo". Este es Gabriel, un chico de solo once años que limpia vidrios en una esquina de Juan B. Justo y Costa Rica. Estos cuatro chicos sobrellevan la vida como pueden, limpiando vidrios y perseverando, aunque la gente los maltrate, les cierre la ventanilla, o los quieran pasar por encima con el auto.
El efecto que la crisis económica y social provocó fue, entre otras cosas, la ocupación creciente de los espacios públicos, con múltiples e innovadores trabajos.
El agravamiento de la desocupación, lo que lleva a un nivel de pobreza sin límites, da lugar a una nueva clase de actividades para sobrevivir en un lugar totalmente competitivo y capitalista como es el mundo actual.
Desde cartoneros que recorren la ciudad, hasta jóvenes malabaristas que estudiaron o no para realizar sus «shows», y transitan la ciudad para poder «bancarse» los propósitos que cada uno tiene. Como por ejemplo Mayra, una adolescente de quince años que hace malabares en un semáforo de Parque Chacabuco, con el único objetivo de pagarse el viaje de egresados.
Últimamente es muy frecuente subirse a un medio de transporte público y encontrarse con una gran cantidad de vendedores ambulantes que ofrecen artículos diversos.
El año 2000 encuentra a Buenos Aires con sus calles transitadas por gente de bajos recursos: vendedores, mendigos, buscadores de sustento diario en la basura, chicos, mujeres y hombres en la calle, día a día. Ya no se trata de fenómenos aislados, sino de una realidad explicable tal vez por el deterioro de la educación, el cierre de industrias nacionales y el ingreso de productos extranjeros sin ninguna protección.
Las políticas de desindustrialización, reconversión, flexibilidad laboral, sumadas a la expulsión de mano de obra, además de producir desocupación masiva, han degradado la calidad de las relaciones laborales, con un impacto total sobre las condiciones de vida de los trabajadores argentinos.

La crisis del 2001 fue sólo un detonante, la desocupación ya es un hecho social.
En la Argentina del 2003 había once millones más de personas que vivían bajo la línea de pobreza que en el año 1999. Esto se debe a que el salario real promedio había caído a 150 pesos (un 30% menos). En ese mismo año 2 millones de familias recibían, y actualmente lo hacen, un subsidio financiado por el estado, con lo cual tenían, y tienen, que sobrevivir con una plata que claramente parece no alcanzar para mantener a una familia.
Todo parecía instalarse en una atmósfera de inseguridad a partir de la cual surgieron nuevas ideas: nuevos trabajos en la calle, y el incremento de personas en los trabajos de este tipo ya existentes.
«MI OFICIO ES LA CALLE»
Malabaristas, cuidadores de autos, vendedores ambulantes, limpiavidrios. Las esquinas de la Ciudad de Buenos Aires se caracterizan por un importante número de visitantes que se reúnen a diario para realizar su trabajo, el cual intenta darle una salida al trabajador y a su familia.
"Éste parece ser uno de los principios de la vida, el eterno fluir, sin tener grandes preocupaciones materiales, simplemente fluir…, si hay propina, perfecto; si no hay propina, igual... perfecto» contesta Matías, un malabarista que afirma que estudió 5 años acrobacia y esto ahora es el soporte para sus estudios universitarios.
Esta no es la misma situación para muchos de los otros trabajadores callejeros, que salen a las calles por un motivo más urgente: la comida del día, que en muchos casos no es solo para ellos, sino también para una familia a la cual mantienen con gran esfuerzo.
Santiago tiene treinta años y todas las mañanas sin importar la lluvia, el frío, o el intenso calor, sale de su casa rumbo a Juan B. Justo y Gorriti donde se encuentra con su primo, Víctor, para comenzar la jornada. Santiago tiene cuatro hijos, y Víctor dos, y son la razón por la que todos los días salen a ofrecer cañas de pescar y lapiceras a los transeúntes que caminan constantemente por esas calles, y a los automovilistas que ven a Santiago y a Víctor como a dos vendedores más.

Gabriel es un hombre de familia quien en este momento se dedica a la venta ambulante, pero, a diferencia de Santiago y Víctor, está estudiando y un día espera convertirse en enfermero.
En los semáforos de Recoleta se descubren algunos chicos de entre 7 y 10 años, que olvidan jugar, y transforman sus piruetas en un par de monedas que serán la comida del día.
En un tiempo estimado de dos minutos, lo que tarda generalmente un semáforo a esa altura de Libertador, los chicos realizan sus «shows» y recogen las monedas que los conductores les van dejando ante el ojo crítico de los padres, que posiblemente los esperan del otro lado de la calle. Generalmente estos chicos son el sostén económico del hogar, y la mayoría no están escolarizados.

Otra esquina: dos payasos, uno sobre otro, escupen fuego en un semáforo. Se acercan luego a una señora y le piden una colaboración, antes de que se aproximen demasiado, la automovilista cierra la ventanilla: cero colaboración.
En esta zona (Recoleta), es muy frecuente observar muchos de estos nuevos trabajos, que se instalan con más frecuencia los fines de semana, cuando también los artesanos legales e ilegales, presentan sus creaciones.
Los artesanos con puestos se quejan por la competencia desleal que enfrentan frecuentemente con los artesanos sin permisos, por las instalaciones frente a sus puestos interrumpiendo el acceso a sus productos y degradando el lugar. Allí, luego de la prostitución, la venta callejera es el motivo por el que más causas se inician en la justicia porteña. El gobierno enviará a la Legislatura, un proyecto para legalizar la actividad. Pero luego, se instala otra polémica, el cupo limitado de permisos.
La Defensoría del pueblo ha hecho numerosas denuncias para hacer efectivo el artículo 27 de la Constitución de la Ciudad, el cual promueve la protección e incremento de los espacios públicos. Se trata, en conclusión, de que los lugares comunes no se conviertan en tierra de nadie y puedan ser disfrutados por todos.
Hay muchas otras personas que dicen no estar de acuerdo con lo anterior: "Todos deberíamos replantearnos un poco de qué manera ayudar a esas personas que son víctimas, como muchos otros, del gran cambio del país que surgió en los últimos años",comenta Paula una artesana de Plaza Francia.
También está el barrio de Once, lugar que tiene los mismos reclamos que la zona anterior. Allí, se concentra la mayor cantidad de puestos ilegales, le sigue Florida, Av. Rivadavia y Av. Corrientes, entre otras.
El sindicato de vendedores ambulantes de la República Argentina (SVARA) quiere que esto se legalice, que se paguen los impuestos y que se deba demostrar con las facturas de compra, el origen de las mercancías, para evitar la venta de productos robados.

El gobierno no tiene cifras exactas sobre el número de vendedores ambulantes. Lo que sí asegura, es que las zonas de Liniers y la estación Retiro están mejor, y afirma que la zona de Once es la más complicada; sostiene que la cantidad de puestos aumentó un 5 % entre febrero y mayo de este año.
La venta ambulante en los medios de transporte público es cada vez más frecuente. José, ofrece caramelos de una marca conocida a una oferta de tres paquetes por un peso, «de acuerdo al día, y al estado de ánimo de la gente, me resulta más o menos fácil vender mis productos; pero apenas me alcanza para mantener a mi familia, compuesta por mi mujer que me espera en casa y mi hija de 5 años".


EL DIA A DIA
Para muchas personas un día de lluvia se asocia con: «mejor me llevo un paraguas», o en el mejor de los casos «me tomo un taxi», pero para muchos trabajadores callejeros un día de lluvia significa que la próxima vez tendrá que trabajar el doble por lo que no recaudó el día anterior. Esto le pasa a Ricardo un vendedor ambulante que todos los días arma su puesto en Cabildo y La Pampa ofreciendo ropa, junto a su cuñado, Gabriel, el estudiante de enfermería. "Si se me presentara la oportunidad elegiría volver a mi trabajo anterior, o a uno nuevo que me permita salir de las calles".
En el Parque Centenario está Demián, un joven malabarista que en ese momento se encontraba esperando sentado a que el semáforo se ponga en rojo, para comenzar su presentación. Mientras tanto descansaba en "su oficina": una piedra en la plazoleta.

Entre colectivos y automóviles ya van casi dos años y seis meses que ésta es su profesión. "Yo laburaba en el Ministerio de Economía y cuando pasó la debacle del 2001 me quedé sin trabajo.»


No es una sorpresa que ahora se esté dedicando a esto, siempre le gustaron los malabares, la acrobacia y el circo. Se empezó a juntar con amigos que estaban en el ambiente y poco a poco le empezó a tomar el gustito. « De un día para el otro dije: y bueno, no tengo laburo, estoy entrenando, me voy a hacer un semáforo»
La ganancia depende tanto del humor de la gente como del suyo, en una hora y media puede ganar tanto un peso como quince.
Demián ha recibido desde comida o plata hasta un escupitajo. «La gente está loca, están todos tan acelerados que algunos hasta son capaces de llevarte puesto con el auto. A un amigo le tiraron con un rifle de aire comprimido»

La crisis del 2001 dejó muchas consecuencias, personas que perdieron el trabajo, gente que tuvo que rebuscárselas en la calle.
La falta de sueños que tienen los chicos al abandonar sus estudios o al dejar de jugar para salir a trabajar, a los que les cuesta el sólo hecho de imaginar una primaria, a los adolescentes que estando en el colegio salen para ganarse unos pesos, o los universitarios que de esta manera pagan sus estudios.

Si los trabajos callejeros (las ventas ambulantes, limpiar vidrios, malabarear en las calles, y hasta los que trabajan en negro en distintas industrias) hacen que muchas familias puedan sobrevivir, aunque sus bajos salarios «les niegan» seguros de accidentes de trabajo, cobertura médica y expongan a sus hijos al trabajo callejero impidiéndoles educación, siguen siendo parte de una sociedad que tiene otra realidad, una nueva, la de la calle.
Mas allá de las estadísticas que los organismos puedan dar, las personas que viven en Buenos Aires sienten esta realidad. Es gente que a pesar de poder sobrevivir, está desamparada.
Esto lleva a preguntas actualmente sin respuestas: qué será en unos años de la vida de estos trabajadores, que sin importar el clima salen todos los días de sus casas rumbo al trabajo, y qué le tocará vivir a Gabriel y a sus cuatro hermanos y a todos los chicos que hoy, deben hacerse "adultos" por una razón de fuerza mayor: sobrevivir.

2004 Bocetos de Propagandas realizadas


Marianela 4º1º

2004 Bocetos de Propagandas realizadas


2004 Bocetos de Propagandas realizadas


Staff 2004




Estudiantes de turnos mañana y tarde

Agustina Rico Carolina Michel Hernán Muleiro Juan Pablo Fico Luz Bazán Florencia Morelli Malena Manson Sofía Morán Nicolás Zaccanini Lucía Jozami
Belén Aguilera Juan Pablo Fortunato Ariel Rapp Julieta Campilongo Marianela Vazquez Nicolás Cuenca María Celeste Cueto Sabrina Avendaño Gabriela Busolotti Janina Aparecida Nahuel Battageli Cynthia Lescano Leandro Surpin Ramiro Laco Emanuel Di Tomaso Mauricio Blum Diego Pereyra Amalia arias Gozurreta Cristian Salerno Hernán Padilla

Profesores de turnos mañana y tarde
Karina Frau Silvina Cid Mónica Bardi Irene Raigorodsky Edith Bello Cristina Gabelloni Stella Abadía Claudia Bergagnini María Luisa Sanchez Pagano Hugo MayerSoledad Ramirez Juan Pablo Herrera Agradecimientos a Alberto Mancuso y Claudia Furman.

Coordinadores del proyecto:
Karina Frau - Silvina Cid- Mónica Bardi