viernes, 7 de diciembre de 2007

Y así nos despedíamos en el 2004

Alumnos de 5º2º











Por las profesoras Mónica Bardi, Karina Frau e Irene Raigorodsky


Toda escuela debe tener un objetivo claro que debe ser compartido por todos los miembros de la comunidad educativa. Crecer y mejorarnos día a día es la meta que nosotros tratamos de cumplir. Este año, una de las formas de crecimiento fue haber tenido la posibilidad y el espacio para crear nuestra propia revista. Es cierto que fueron necesarias muchas horas de trabajo, muchas manos y mentes que colaboraron desinteresadamente en el proyecto y, finalmente, mucha calma para tratar de sobrellevar los obstáculos. Pero, ¿es posible crecer sin que la adversidad de vez en cuando se interponga en nuestro camino? Creemos que no, porque la escuela es como la vida misma: con todo lo que la hace bella y con todo lo que la oscurece.
Producir una revista es una tarea que se realiza con los otros, intercambiando ideas, dialogando, seleccionando material , proyectando a futuro. En el camino muchos aportes valiosos no pudieron entrar en esta edición.
Nuestro deseo ya se hizo realidad y hoy está entre sus manos para que lo lean, lo disfruten, encuentren sus voces y miradas, y puedan hacer una crítica que nos permita crecer.

La noche de los lápices

Por Nicolás Zacagnini
En la madrugada del 16 de septiembre de 1976 fueron secuestrados María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, María Claudia Falcone, Daniel Rasero, Francisco Muntanero, Claudio De Acha y Pablo Díaz por los hombres de Ramón Camps.
Fueron torturados en los centros clandestinos de detención de Quilmes y Banfield, sometidos a interrogatorios y destrozados tanto física como psicológicamente.
Estos siete estudiantes lucharon por un boleto estudiantil, por becas y viandas, en la ciudad de La Plata. Muerte y desaparición fue la respuesta de la dictadura.
Gracias a Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes de esa fatídica noche, se pudo rescatar, de a pedazos, la memoria de estos jóvenes que nos llenan de esa magia adolescente que no pudieron destruir sus verdugos.

Con los ojos bien abiertos

Por Hernán Muleiro Julieta Campilongo Esteban Beltrán Luciano Milanesio


El 60% de los porteños, según una encuesta publicada por el diario La Nación en 1999, sufre algún tipo de problema para dormir. Las cifras son inferiores en el interior del país, y es probable que este número haya aumentado en los últimos cinco años.
Para el psicólogo Dardo Tumas "el aumento no es de los casos patológicos, sino de los inducidos por factores exteriores. Se observa en paralelo un aumento enorme del consumo de benzodiacepinas, mal utilizadas y en dosis mayores que hace siete u ocho años. Por supuesto que el uso de drogas no soluciona las causas profundas del insomnio, mucho menos el uso abusivo de las mismas".
A partir de una encuesta realizada por nosotros se desprende que el 75% de los consultados tiene problemas de sueño. De este grupo, el 90% se medica. La mitad con el consentimiento de un profesional y el resto practica la automedicación. Las benzodiacepinas no suelen ser consideradas como drogas por sus usuarios, aun cuando presentan síndromes de abstinencia al ser consumidas en grandes cantidades o por largos períodos de tiempo.
En una gran metrópolis no faltan las razones para no dormir, los estimulantes como el café y el tabaco son utilizados en forma regular. El acelerado ritmo laboral de los tiempos que corren no contribuye al sueño plácido. Este ritmo de vida, típico de una gran ciudad tercermundista como Buenos Aires, es la práctica manifiesta de la supervivencia del más apto establecida por Darwin hace más de un siglo.
El actor Sam Shepard escribe en una de sus obras consagradas titulada Crónicas de Motel: "El insomnio es una cadena, el insomnio es un círculo vicioso". Por su parte, Michel Foucault, uno de los filósofos y pensadores contemporáneos más reconocidos, pone a la neurosis como epicentro del comportamiento del individuo en la posmodernidad. Si esta teoría fuera cierta pondría en evidencia la falla del sistema socioeconómico impulsado por los EE.UU. para satisfacer a la humanidad en su conjunto. Al respecto podría citarse al cantautor norteamericano Bob Dylan cuando dice "llevo la fiebre / en mi bolsillo".
Vivimos en una era que nos obliga a la celebración de lo imaginario mientras nos impone realidades. No es extraño que los artistas más celebrados de los últimos tiempos lleven como insignia la lucha por despegarse de la realidad por medio del arte (Pollock), el deseo de manifestar lo nefasto de la mecanización del hombre (Kafka), o el deseo de rebelión innato que se puede ver en la masificación de la cultura rock.
El escritor Don de Lillo cuenta que a una persona habitante de una metrópolis le llevaría cincuenta años digerir los estímulos y mensajes que recibe en una semana. Sin embargo, es claro que una persona que trabaja entre diez y doce horas en un trabajo que le resulta odioso y que le alcanza para poco más que sobrevivir, no necesita escarbar fuera de su rutina para encontrar la causa de su convalecencia. Según el psicólogo Dardo Tumas "muchas personas no tienen el tiempo o las condiciones para relajarse y lograr un sueño placentero".
Mario M. padece insomnio y depresión y cree que su problema es la suma de muchos factores. "La temprana muerte de mi madre, la desaparición de mi padre por manos de militares y otras cosas. Entre ellas, mi insatisfacción personal, la conciencia de mi propia mortalidad, el uso de sustancias químicas y muchas más".
Si bien el de Mario es un caso particular y no una voz necesariamente representativa de la generalidad, de su testimonio podemos deducir que los problemas de insomnio se desprenden de causas variadas y, en general, no de un problema aislado.
Vivimos en una ciudad llena de muerte y pobreza. Vivimos constantemente informados de las guerras atroces que hay en el mundo sin hacer nada respecto de ellas. Después de todo, ¿por qué la gente habría de dormir bien?

De eso no se habla

Por Ariel Rapp Nahuel Battageli Michel Novak Leandro Surpin

Difusión de la ley de salud reproductiva: La mayoría no conoce ni siquiera la ley. Muchos afirman que no están informados.


"Garantizar el acceso de varones y mujeres a la información y a las prestaciones, métodos y servicios necesarios para el ejercicio responsable de sus derechos sexuales y reproductivos".
Este es el punto A del artículo 3 de la ley N° 418 de salud reproductiva y procreación responsable de la cuidad de Bs. As. Esta ley se aprobó en la sesión del 22 de junio de 2000, después de 2 años de discusión. La ley está aprobada, pero hay que cumplirla.
Una encuesta realizada en una división del colegio "Maria Claudia Falcone" nos dio los siguientes datos:
El 85% no conoce la ley de salud reproductiva y el 64% dice que no se habla mucho del tema en el colegio. En conclusión, la difusión escolar es escasa. Otro tema que deberíamos destacar es que la materia "Educación para la salud" se dicta solo en 5° año y todos sabemos que chicas de 11 y 12 años están quedando embarazadas. La culpa... la falta de difusión. ¿Por qué decimos esto? La encuesta que realizamos nos dio por resultado que el 93,3% dice que le interesa recibir información acerca del tema, ya que lo consideran importante.
Margarita Berkenwald es médica, especialista en ginecología. Tuvo una activa participación en la preparación del material de base para la elaboración de las leyes de salud, especialmente en la ley 418 de salud sexual y reproductiva. Ella nos comenta que los hospitales están obligados a atender cualquier duda que se les presente acerca de este tema (o sea el especialista tiene que brindar la información correcta), y opina que esta ley hay que difundirla en la escuela. Además, sostiene que hay que establecer una relación hospital-escuela para difundir mejor esta ley, pero nos dice que, debido a la organización de estas instituciones, es muy difícil hacer un programa que integre a ambas.
Entonces, ¿cómo puede ser difundida la ley si estas instituciones no están preparadas para ello?

La médica Berkenwald nos comentó las distintas trabas que tuvo esta ley para ser aprobada, como la resistencia de algunos sectores de la iglesia. Agregó que esta ley había sido destinada para jóvenes a partir de los 18 años dejando a toda la población -afectada también- menor de 18 años, afuera. Pero esta restricción fue apelada y se logró que incluyera a toda persona con capacidad para entender la información que se le está brindando.
En las encuestas que hicimos preguntamos a los estudiantes qué harían para difundir la ley. La mayoría contestó que habría que hacer más campaña en los colegios. Queremos aclarar también que estos chicos están en 4° año y su último taller de educación sexual fue en segundo.

"A mí me parece que un buen camino para poder difundir estas leyes sería incorporar el tema en las escuelas. No pienso en una materia específica, sino que dentro del proyecto de vida de los adolescentes y niños deberían tratarse, discutirse, dialogar y considerar la importancia que la sexualidad tiene para una vida plena para el desarrollo y para la producción. Y pienso que esto nos está faltando y es algo que los jóvenes deberían exigir para poder incorporarlo a nuestra tarea docente", comenta Estrella Pavioni, abogada especializada en familia y docente de nuestra Escuela.
En síntesis, lo comentado por la especialista en leyes, los conceptos de la médica Margarita Berkenwald y el resultado de las encuestas coinciden en lo mismo. La ley existe pero falta difundirla y éste es uno de los puntos clave.

En las escuelas se habla muy poco sobre la sexualidad y mientras tanto la cantidad de muertes, contagios de enfermedades y abortos va en aumento. ¿Quiénes son los responsables? Como habíamos mencionado antes la desinformación no pasa por la falta de interés de los jóvenes. Pero sí, somos los jóvenes quienes debemos reclamar que la ley se cumpla y hacer valer nuestros derechos.

Ideas gráficas


Por Cristian Salerno

La ropa es lo de menos

Por Amalia Arias Gozurreta


Sebastián no está seguro de pertenecer a esa tribu urbana conocida como «los punks». A los 25 años dejó atrás el atuendo característico del grupo, pero mantiene una «cercanía ideológica, a pesar de las diferencias». En esta entrevista nos cuenta de qué se trata esa visión del mundo y deja en claro que la vestimenta es lo de menos.

El lugar es la Sociedad de Fomento Italiana, en Morón. Es domingo 20 de junio, y la banda que toca es Cadena Perpetua. Uno de sus amigos, Seba, acepta someterse a mis preguntas. Tiene 25 años y trabaja -es uno de los dueños- en la Cooperativa Cultural Salón Pueyrredón. El lugar se encarga de organizar recitales, exposiciones, proyectar películas y demás eventos culturales con la idea de que las personas que concurren a las actividades conozcan otros protagonistas distintos de los que deambulan por los medios masivos de comunicación.

¿Considerás que pertenecés a una "tribu urbana"?
Sí y no. Digamos que en algún momento me vestí como los que se conocen como "punks". Hoy es más bien una cercanía "ideológica" por decirlo así, a pesar de las diferencias. No comparto su fundamentalismo, ni su visión extremista de los hechos.

Contame como surge el "movimiento punk" en el mundo.
Básicamente surge en Inglaterra, en la década del 70. Era un movimiento bastante coherente en su momento, a pesar de que visto a la distancia, tenía varios puntos en conflicto. Por ejemplo, consideraban que querían un cambio, pero no tenían propuestas, solo prestaban oposición. Pedían más tolerancia a la sociedad inglesa, pero ellos mismos no eran del todo tolerantes con quienes, sin oponerse a sus actividades, no participaban en ellas, o con las personas pertenecientes a minorías sociales, como los gays y los negros. Se negaban a tener líderes, y a llevar banderas de cualquier tipo, pero lo que decían gente como Johnny Rotten, Sid Vicious (Sex Pistols) o Joe Strummer (The Clash) era considerado verdad absoluta. En algunas cosas eran contradictorios, quizás por el fervor del momento, pero cero que no hay un movimiento totalmente coherente a lo largo de la historia. En 1977, el movimiento toma más fuerza, es el año del quiebre. A nivel lucha, se incrementan las manifestaciones y protestas, y en consecuencia la represión; y se hace fundamental en sus cuestionamientos al poder la posibilidad de la guerra nuclear. En lo musical, las bandas se empiezan a hacer conocidas en todo el mundo. Paradójicamente, el movimiento surge en Inglaterra y la banda que se transforma en el mayor exponente es norteamericana (Ramones). Ellos no tenían un mensaje explícito, pero a partir de las letras, que hablan de destrucción y soledad, se puede armar la imagen de una sociedad rota.

¿Qué sucede cuando en los 80, las modas cambian?
Lo lógico. Esos tres últimos años de los 70 fueron del punk en todo el mundo. El éxito llegó, y los reclamos fueron prácticamente olvidados. En los 80, la gente estaba cansada de la protesta, de quejarse, buscaba una visión más introspectiva de las cosas, y así surgieron bandas como The Cure, Depeche Mode, Bauhaus, Joy Division y otras que con sentimientos de angustia, depresión y melancolía, entraron en escena y hoy en día siguen vigentes. Por lo tanto, las luminarias de 1977 estaban pasadas de moda. Representaban todo lo que el glamour y el brillo -oscuro, opaco casi- de los ´80 querían ocultar. Entonces, fue el fin de muchas bandas del estilo punk, otras se "aggiornaron" con los nuevos sonidos, y otros probaron mejorar como músicos y buscar nuevas posibilidades. Estos que mantenían sus raíces, son los que hoy siguen tocando.

¿Cuál fue el papel de los anarquistas?
Los anarquistas tenían una movida aparte. Ellos formaron comunidades, en las que vivían "alejados de la sociedad", a pesar de lo utópico que suena. Tenían sus bandas, la más legendaria fue Crass -inglesa, por supuesto-, y no estaban metidos en manifestar y demás. Eran los más temidos en la sociedad, por todos los mitos sobre la anarquía, y paradójicamente, eran los más pacíficos. Suele ser así. En ese momento, a los punks se los "acusaba" de anarquistas, sobre todo a los más violentos. Hoy, cualquier grupo de tres o cuatro amigos disconformes agarran una guitarra, aprenden tres acordes, gritan un poco y pintan una bandera con una "A" de anarquía gigante y se aseguran el público. Es prácticamente un accesorio en el atuendo. Es una moda, pero la mayor parte de ellos creen que la anarquía es descontrol y hacer cualquiera. Dudo seriamente que hayan leído algo, o se hayan informado. El que realmente lo siente o lo piensa, no lo usa como decoración, porque ése no es el fin.

¿Y en nuestro país?
Acá, durante la dictadura era bastante difícil hacer cualquier cosa, sobre todo música que en sí misma era protesta. Alrededor de 1980, Los Violadores eran los que empezaban, muy de abajo. Durante muchos años fueron los únicos que estuvieron. Era la época de Sumo, Soda Stereo o Virus. Una época experimental e introspectiva, como en todos lados. Recién en 1987 empieza Attaque 77, y en ese momento nadie apostaba a ellos. Después llego "Hacelo por mí", que les trajo reconocimiento, y a la vez desvirtuó la idea inicial. Creo que hoy en día están tan cerca del punk como cualquier otra banda de rock. No son una banda que "pertenezca", sin hacer con esto una crítica. Después hay miles de bandas, pero pocas netamente punk.
Antes mencionaste la represión. Contame un poco más de eso...
No hay mucho que decir. En Inglaterra, en esa época, había dos posibilidades. O eras de clase alta, que apoyaba a la conservadora Margaret Tatcher, o eras de clase baja y no podías alimentar ni educar a tu familia. Esa clase, los hijos adolescentes de esa clase, decidieron protestar. Los reprimían porque representaban una verdad que no querían que saliera a la luz, para que la parte de la sociedad que apoyaba a la corona no la conociera. Ni hablar de la imagen que podían dar de Inglaterra, la gran nación europea, al resto del mundo. Como todo movimiento de protesta, fue callado, o eso intentaron. Hubiera sido todo mucho menos relevante sin la represión. Como acá, el problema del 20 de diciembre (de 2001) fue que la policía les tiró los caballos encima a las Madres y de ahí partió todo. Así se fue un presidente. Después, con el tiempo, se analizó si había sido para bien o para mal. En este caso, considero que se fue un inepto para que viniera un narcotraficante. Es todo lo mismo.

¿Cuáles eran las reivindicaciones sociales que pedían en los 70?
Educación, vivienda, trabajo, alimentos, salud, respeto, tolerancia, planes para los desocupados, y que la sociedad no estuviera tan polarizada, es decir, unos pocos con mucho poder adquisitivo, y muchos con miles de carencias. Por supuesto, hoy siguen vigentes. Hoy se negocia con el hambre de la gente. Se festeja porque se abren comedores comunitarios, cuando en realidad habría que lamentarlo, porque significa que el gobernante no cumple con lo que prometió. Se regalan zapatillas para que los chicos puedan ir al colegio, pero con las defensas bajas, están mas tiempo enfermos que sanos; y las escuelas no abren por los asaltos. Entonces, hay algo que no funciona. Por lo tanto, están totalmente vigentes, más aun de lo que creemos.

Cambiemos de tema; el look, ¿en qué se basa?
Las crestas, las hojas de afeitar y demás aluden a lo filoso de la sociedad, lo cortante. El look de la ropa en sí mismo es simplemente porque es chocante, y refleja lo desagradable de la sociedad. Cada movimiento encontró un tipo de atuendo que llamara la atención. No tiene más significado que eso.


¿Gente de qué edades adopta esta estética?
Por lo general, son los más chicos. Empiezan con un alfiler de gancho, y siguen hasta la cresta, los pantalones ajustados, campera de cuero, borceguíes militares, etc. Después todo amaina, y (como es mi caso) queda la cresta. Es bastante relativo, porque no siempre el que está más "vestido" es el que más conoce o el que más apoya o está de acuerdo, y alguien que de repente no parece, tiene conocimiento y esta de acuerdo.

Entonces, ¿ llegamos a la conclusión de que la vestimenta no es todo?
Exacto. Mejor dicho, no es nada. Es una forma de reconocer un grupo de pertenencia, que a una edad determinada suele ser fundamental, pero no dice nada. La gente más comprometida no es la que se pasa todo el día con cara de ogro, sino que desde su lugar intenta hacer algo. Pero a los 15 años, es muy complicado pedir compromiso, sobre todo a una generación hija de los que vivieron la dictadura y sienten que el "no te metás" es la única forma de cuidar a sus hijos.

Un hombre de campo

Por Nicolás Jaureguiber


Un día Nicolás, un señor que vivió durante mucho tiempo en el campo, se le ocurrió conocer la ciudad. Aunque él vivía muy lejos, no le importó hacer ese viaje largo. Después de varios días de pensar y pensar se decidió y luego de casi cuatro días, finalmente llegó.
En la ciudad vio muchas luces y escuchó demasiados ruidos, cosa que él no estaba acostumbrado a escuchar. Pero se sintió fascinado, ya que parecía de otro mundo todo lo que veía, y sin tener miedo ni vergüenza empezó a recorrer la cuidad.
Había hospitales, supermercados, colegios, videojuegos, etc. Quiso conocer cada lugar que le llamaba la atención. Entró y miró con cara de sorprendido, la gente lo miraba y se preguntaba de dónde podría ser esta persona ya que tenia una ropa muy rara y una forma de caminar y hablar distinta. Después de un tiempo en la ciudad empezó a hacer amigos y les preguntaba qué eran las tantas cosas que los rodeaban. Y paseó varios días por la gran ciudad preguntándose, ¿por qué a tanta gente le gusta vivir de esta manera? ¿por qué les gusta convivir con tantos ruidos e intoxicación?
«Espero que algún día se den cuenta del mal que esto ocasiona. En la ciudad tratan todos los días de evolucionar teniendo cada vez más cosas, sin darse cuenta que con lo que tienen ya les alcanza», reflexionó Nicolás. Y luego dijo: «Yo ahora me vuelvo al campo, pero espero que el día que vengan mis nietos a la ciudad esto haya cambiado y no vean lo que está causando el intento de evolución del hombre sin pensar en los demás». Entonces se tomó el primer micro hacia el lugar donde vivía y al llegar se encontró con la mujer y los hijos que eran muy chiquitos. Y luego de saludarse les contó un cuento llamado «Un Hombre De Campo».